ME HACES SENTIR UN HADA

¿De qué me sirve
una caliente madrugada
y un abrazo huérfano
de la almohada?

Quítale el lazo
a la confusión.
Te espero en la cama.

No quiero más ojos
de acero
entrando
por mis ventanas.


No quiero
que nadie más
me haga sentir
una hada.
Solo tú.

¿Cómo puedes
“pupilarme”
con tanta primavera?

¿por qué te trago
lleno de espinas
y aún así
nunca me sacias?
Nunca me cansas.

Nublas
al propio gris
y luego
lo aclaras.

Siempre fuiste tú.
El elegido.
Llevas la marca.

Nea Thea.


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