NIEBLA

 

A menudo soy
arena mojada
que solo se mueve
al ser pisada.

Llega la niebla
y me recuerda
que me he convertido
en un instrumento
que busca la voz
en cualquier boca de alquiler.

En ocasiones
me envuelve la niebla
e intento con fuerza
abrir y cerrar las manos
-que ya no encuentro-
para hacer
de la nada un algo
y secuestrar el aire
de todos,
de nadie.

A menudo me pasa
por no querer hurgar
en mi propia basura.
¡POR TENER LAS MANOS LIMPIAS
HE PISADO DEMASIADAS HORMIGAS!

No estoy loco.
Solo soy el hueso
de un perro enterrado
esperando ser encontrado.
¡Cuántos huesos!
¡Cuántos perros!
¡Y cuántos locos sanos!

Lo que yo he visto en la niebla
me cuesta explicarlo.
Hay pájaros que aúllan
y algún lobo cantando.

A menudo la boca
se me hace niebla
porque no quiero
evitarlo
y me pierdo en ella.

NIEBLA,
ni los buenos
son tan buenos
ni los malos
son tan malos.
Soy el grito de Munch
en tu nube
secuestrado.

Solo quiero
volver a casa.
Mi hada madrina
me espera,
sopa fría en la nevera
y un pan bajo el brazo.

No quiero que
jamás la niebla
vuelva a descubrir
vacío mi estómago.

 

           Nea Thea.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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