NO ME TOQUES LA PRIMAVERA



Hay un hilo en la herida
y una aguja en mi trenza.
La pena lava
mi rostro
que seco está
de primavera.

Malditos tus mares
que cada vez que
me miran
rompen
con sus olas
el velo de mis hiedras.

Quiero soplar
muy fuerte
para que el aire
sea arena.

Quiero borrar
tus laureles,
que nunca más
dejen huella.

No más gotas
de silencio
mojando la greda.
Allí deseo
que te hundas
tragando finales
mientras mi piel
te llevas.

Las cicatrices
de mi luna
las hicieron
tus estrellas.

Ahora invento
rosas
en el filo
de instantes
mientras piso
las colillas
de tus primaveras.

Tengo las manos
manchadas
de inocencia
pues con ellas
arranco la hierba
y te entierro
con ella
¡Nunca ya crezcas!
¡Nunca ya vuelvas!

Con la sed del abrazo
te mueras
sin poder
llevarte al pecho
ni uno solo
de mis cabellos,
solo flores de piedra
en tu cuna
bajo tierra.

Llora con mi nombre,
con mi nombre
pegado en tu lengua.

      Nea Thea.

 

               


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