CHINCHETAS EN LA CAMA

Chinchetas en la cama es un proyecto personal que surge en las sombras y en la confusión para transformarse después en un modo de vida lleno de luz, belleza y optimismo. 
Este humilde recopilatorio no es más que el sonido una voz que llevaba dentro y no me atreví a traducir en su momento.
Soy Vicky y practico la enfermería. Pero os aseguro que también soy actriz, cantante , pintora, astronauta, chef, astróloga…
He bailado con adjetivos,  he esbozado estrofas en tardes barrocas, he preparado reflexiones para picar entre horas, he tocado la luna con metáforas y mis delirios en el papel me han hecho brillar como las constelaciones.
Cada vez que me sumerjo en el extraordinario mundo de las letras puedo llegar a  ser  lo que mi curiosidad y  ajuar creativo me permitan.
La escritura es magia. Puede convertir apellidos en nombres, hacer marketing con un titular de mentiras jugosas y publicar una verdad desgarradora (y viceversa). Puede curar heridas,  volver a abrirlas y recordar cicatrices con una sonrisa. Algo insólito es  el hecho de que un  mismo escrito  puede provocar desde la más absoluta indiferencia en algunas personas mientras que  en otras provocan sangrados emocionales.
Cuando digo que escribo reflexiones y poemas hay personas que creen que ¨volverán las oscuras golondrinas” y que las tardes de lluvia mojan mi café mientras miro al vacío sonriendo. He descubierto que a la escritura mágica y consciente-como yo la llamo-se le atribuye una etiqueta muy estereotipada. Siento desilusionarles pero  mis dos grandes hobbies son contar chistes y dar puñetazos a un saco de boxeo,  aunque una buena taza de café -huérfana de azúcar y edulcorantes-siempre es buena aliada.
Lo que quizás desconoceis es que todos hacemos poesía a diario pero no siempre somos conscientes de ello.
La escritura también es una terapia.  Plasmar mi ímpetu en el papel alivia esa presión que la pasión me produce. Si no fuese por algunos escritos entraría en combustión espontánea, mi pecho explotaría y créanme, una escorpio detonando hace muchísimo ruido.
Cuando hambre, sed, frío y tristeza son uno solo, escribo. Entonces el miedo pierde su virgo, comienzo a tutearlo y cambio el desenlace.
Siempre he pensado que tenemos muchas muertes pero solo una es irreversible. 
Mi agradecimiento a todas las  chinchetas que nos matan a todos alguna vez ya que cuando estamos a punto de cortarnos las manos y pedir un milagro a domicilio, renacemos más fuertes si aprendemos a leer el dolor. 
Y es que como dijo el gran Pablo Neruda: “de cuando en cuando y a lo lejos, hay que darse un baño de tumba..”.
Sean todos bienvenidos.
                                                                                 Nea Thea.