NEA THEA

La chica de los poemas en servilletas.

POR AQUELLOS QUE SE FUERON

Decía Schopenhauer que cuando el sufrimiento daba una tregua al hombre, el aburrimiento se cernía en él como una criatura tentacular.

Aburrimiento viene del latín: abhorrere. Aburrido es: alejarse de lo que te pone los pelos de punta.
Solo han pasado tres meses y veo aburrimiento. Esta pandemia ha sacado lo peor y lo mejor de las personas.

Durante estos tres meses me he sentido coyote a veces y correcaminos otras.
Nunca dejé de correr. A veces perseguía, otras huía…
Dentro del caos me ordené a mi misma mejor de lo que nunca supe.

PERO ESTO VA POR ELLOS.
Por aquellos que se fueron y que no pueden contar lo que aprendieron ni pueden ya «aburrirse».

¡Había tan pocos ojos para tanta gente!
Nos faltaron cartas y dados.
Demasiados  candados para tan poco puente.

Ya no me duele tanto recordar
porque todos los días son un regalo
Pero el bolígrafo no deja de sangrar
recuerdos buenos y malos.

No queda pendiente una despedida.
Se fueron sabiendo
lo mucho que se les quería.
Y aunque pase mucho tiempo
el recuerdo nunca cierra los ojos.


NO OS OLVIDAREMOS.
UN ABRAZO ENORME PARA TODOS AQUELLOS QUE PERDIERON A UN SER QUERIDO EN ESTA PANDEMIA.

 

EL AMOR DE TU VIDA

No tengo palabras para agradeceros a todos aquellos que me advertisteis, que me apoyasteis, que me iluminasteis…que me recordasteis lo que merecía.

No hay culpables, solo responsables y prometo cuidarme como merezco.

Doy gracias a la vida por darme tanto aprendizaje aunque a veces la lección esté llena de  espinas.

Decís que este escrito es de vuestros favoritos y a todos vosotros os lo dedico.

 

 

ME FUI.

Me fui porque con tanto abrazo sin margen

y tan mala caligrafía

empezaste a escribir un «cariño»

cuya letra ya no entendía.

 

Me fui porque el primer café

en tus labios sabía a un triunfo

que no llegaba al mediodía.

 

Me fui porque tus besos

eran coches de choque

en la feria de tu ira

y al rato quemaban mis labios

mientras me hacía adicta a la herida.

 

Me fui porque vaciabas

cualquier sobre de azúcar

en tazas de las que ya no bebías.

 

Me fui porque tus insultos

ni los provoqué

ni los merecía.

 

Me fui harta de ver

como alquilabas cepillos de dientes

y jugabas a las damas

con botones de reproche

de demasiadas faldas.

 

Me fui, no sea que una noche

a la vuelta de tus mentiras

ya no pueda coger un taxi

que me devuelva a mi calle.

Que me devuelva a mi VIDA.

 

Nea Thea.

 

 

 

 

 

 

¡SAL A LA PIZARRA!

HAZ LO QUE NUNCA HAS HECHO Y VERÁS LO QUE NUNCA HAS VISTO.

Cuando era pequeña me daba mucha vergüenza salir a la pizarra y solo levantaba la mano cuando veía otra arriba.

Mi cabeza estaba llena de sueños y de tizas de colores que se quedaban en mis bolsillos.

Tenía miedo a todo y me agarraba a cuerdas en mundos ideales de príncipes azules que me rescatarían. Esas cuerdas se convertirían durante muchos años en sogas de creencias limitantes y cierta dependencia emocional.

Con esas tizas llenas de experiencias comencé a dibujar un mundo de letras y pensamientos donde yo era la que levantaba la primera la mano, no una, sino todas las manos metafóricas que posee una persona.

Y comencé a escribir(me) de todas las formas posibles.

Tuve el honor de cruzarme en esta vida con muchos “maestros” que a través de experiencias maravillosas y dolorosas me hicieron dejar atrás las viejas narrativas llegando a todas las raíces de mis semillas. Un gran maestro, un microorganismo de cuatrocientos nanómetros llamado covid-19, me ha enseñado lecciones grandiosas dentro y fuera del hospital. Ese aprendizaje conforma ya una inmunidad que llevaré hasta el fin de mis días.

Casi treinta años después ha llegado el príncipe que esperaba en forma de espejo y con guantes de boxeo.

No es un príncipe. Es una princesa. Soy yo.

Hoy salgo a la pizarra para ECHAR MIS POEMAS A VOLAR.

Ha sido un parto rápido y lleno de amenazas de aborto víricas que han hecho más fuerte el mensaje.

No dejéis de decir “te quiero” y “gracias” cada día, aceptad, perdonad a los demás y a vosotros mismos pero sobre todo no paréis de escribir bonito el libro más importante: VUESTRA VIDA.

Bienvenidos a mi mundo de chinchetas.

GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTÁIS EN ESTE LIBRO.

 

 

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