A CONTRACORRIENTE

 

No me gusta la rutina de contrabando.

El mundo tiene más bengalas que velas
y más gritos que suspiros.
Relaciones con más agujas que hilo
y más pantallas que espejos.

Partidos donde no hay árbitro
y once van de negro.

Este río arrastra demasiada «sociedad».

Quiero nadar a contracorriente
y seguir soñando que alguien
meterá algún día
bajo la puerta de mi casa
una nota de amor
sin wi-fi,
sin Disney.

 

Nea Thea.


2 pensamientos sobre “A CONTRACORRIENTE”

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