La chica de los poemas en servilletas.

Autor: neathea77 (Página 1 de 5)

@neathea77

LA MEMORIA DE LAS RODILLAS.

Es muy fácil ser feliz a gatas.

Lo difícil es sostener tanta mentira en pié

y depender de columnas al azar

que la confianza construye 

entre mis piernas.

Lo malo es que cuando las abres

se me olvida que no soy un gato.

Pero nadie te clavó las uñas

con tanto corazón.

 

Nea Thea.

 

 

MERAKI TANTTAK

Sigues deshaciendo nudos en mi estómago con la propina de tus labios.

No sirve de nada que esconda los ojos tras el telón del olvido ya que no hay vida suficiente para el destierro de tu mirada.

No voy a parar de regarte a besos y lágrimas de ida y vuelta mientras tus encantos pasen lista en cada sol.

No volverás a ver mi universo de sillas vacías, migas y moscas en la mesa.

Solo quiero recordarte así: reventándonos a versos, un poema en cada estrella y un pedacito de nosotros en cada una de ellas.

Mientras no se apague esta vela siempre seré tu luna llena.

 

Nea Thea.

 

LA MONEDA QUE IMPORTA.

Hoy he visto la moneda que realmente importa, la que paga todo.

En un triste suceso he visto una metáfora maravillosa, una fábula en toda regla.

Y muy resumido, es la siguiente: personas adineradas que paradójicamente cuando se ponen enfermos acuden a la sanidad PÚBLICA porque la prefieren, confían en ella.

La más adinerada de todas fallece a pesar de todos nuestros esfuerzos, que créanme, son del 200%. Fallece SOLA, sin la oportunidad de ver a sus seres queridos, sin la oportunidad de ofrecerle un velatorio y con una incineración obligada.

Fallece, sí, y en poco más de diez minutos tras cortarse el cordón umbilical de la vida la prioridad es que el personal de limpieza y administrativo habilite la habitación para acoger a otra persona más.

Los que lo presenciamos podemos llorar, pero poco, porque no hay tiempo, porque las gafas del epi se empañan pero no lo suficiente para ver las cosas más claras que nunca.

Hoy he confirmado que la moneda que paga todo es la salud y que el enemigo no entiende de cartera ni cuentas bancarias.

Buen momento para medir la verdadera riqueza.

 

Nea Thea.

 

EL VIRUS DE LA POESÍA

Dice la tan sobada frase de Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro. Será por aquello de que las personas, en contra del resto de animales, somos muy dadas a dispersarnos con intangibles como el futuro y el pasado. Será porque a casi todos los humanos nos asusta el abismo del presente. Será porque casi siempre nos es más tentador flagelarnos con el látigo de la nostalgia o del lamento, y atiborrarnos del inocuo aire del porvenir.

Por eso hoy, en el día mundial de la poesía, el día de la consagración de la primavera, este día que va a ser uno más o uno menos, según se mire, entre dos estados de alarma, me gustaría reivindicar la Poesía como un virus cargado de presente.

De un presente lúcido que nos cargue las baterías de plenitud en los días de rima consonante; de un presente audaz que nos dé un respiro en los de rima asonante; de un presente astuto que nos enseñe a proyectarnos, en las ventanas teñidas de horizonte, las jornadas de rima cautiva; de un presente disparatado que nos arranque una carcajada enajenada en los ratos de rima insoportable; de un presente reposado que nos enseñe a mirarnos en el espejo y a resoplar en los de instantes de rima gemela; de un presente autocrítico que nos recluya en el cuarto de pensar, para contar hasta un millón, en los días de rima cruzada; de un presente sosegado que nos permita hiperventilar en los momentos de rima continua; de un presente amoroso que nos invite a acariciarnos con la mirada en los paréntesis de rima abrazada; de un presente comprensivo que nos enseñe a tolerar, y a que nos toleren, los versos sueltos de los días de rima tirante; de un presente valiente que nos aliente a llorar sin complejos, a nutrirnos de nuestra vulnerabilidad y de la fortaleza de los demás, en los días nublados de arritmia total; de un presente entregado que nos enseñe a acariciar el pelo a nuestros seres queridos, aunque sea virtualmente, los días de rima trenzada.

Un virus cargado de presentes que nos contagie y nos quite el miedo a darnos el gustazo de abrir un libro por cualquier página, en busca de un seguro azar, y encontrarnos meditada o aleatoriamente con versos.

Un virus que nos permita darnos cuenta de que no tenemos a mano mejor regalo que nuestro presente. Un virus que nos inocule la convicción de que cualquier tiempo presente siempre es el mejor, por más que a veces sea arena negra e inaprehensible lo que discurre entre nuestros dedos temblorosos.


Un virus cargado de presente que Kavafis, Szymborska, San Juan de la Cruz, nuestro inefable familiar, nuestro leal amigo, nuestro mejor enemigo, nuestro perfecto desconocido, o quienes demonios les plazca nos lo contagie, sin juicio ni precaución previa, cual murciélago chino.

Un virus infeccioso y letal en su vitalidad para el que no se patentará vacuna, se concebirá cura, ni nacerá maldito dios que lo erradique.

POR CARLOS RODRIGO.

https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-carlos-rodrigo-mundial-poesia-virus-cargado-presente-202003201238_noticia.html

LOS DE MARVEL TAMBIEN LLORAMOS

Hoy la tarde duele.


Y en este cómic
dependiendo de lo que hagamos
somos héroes o villanos.

Hoy quiero arrancar
la página de la distancia
y llegar con mi letra
donde nadie ha llegado.

La nostalgia se viste
de otro domingo eterno
y hoy los aplausos no llegan
a una piel
cansada de pantallas.

He dejado las pupilas en el uniforme
Y aquí sólo veo una casa verde y azul.

Ya no distingo realidad y pesadilla
pues el horario de mis ojos es eterno.
¡No sé dónde acaba la rana cuando vivo
y  donde empieza el príncipe cuando duermo!


¿Héroes? Como TODOS.
A ratos.
Vivimos la misma tormenta
y los que no oímos el trueno
vemos el rayo.
Pero todos somos
el mismo escaparate.
Todos nos mojamos.

Una ciudad en apnea,
pero experta en economía
y en valores de mercado.
(Ya sólo quiero invertir
en besos y abrazos.)

Son los únicos
que nunca nos engañaron.


Si leerme es mirarme
sin verme.
¿Cómo sería tu abrazo?
Sería  que sin tocarme
notarás que tú extrañas
lo mismo que yo extraño.
¡Lo extraño tanto!

Soy enfermera.
Y en MARVEL también lloramos.
La mejor «capa» que tenemos
(Los que nos llamáis héroes)
ES QUE SOMOS HUMANOS.

Nea Thea.




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