Paso las hojas de tu cuerpo
como las del calendario
y sigue siendo primavera
en cada excusa que tachas
cada vez que subes mi falda,
bajas mis persianas
y me conviertes en festivo.

 

Sigue siendo primavera
en cada lágrima
que lluevo a escondidas
en tu tejado
para que así tardes
solo un poquito más
en verme nublada
de lunes y noviembre.

 

Y no te lo crees aún.
No crees que la hora
en la que te conocí
tuvo veinticuatro besos tuyos
en un minuto
de mi piel.

 

Nea Thea.