La chica de los poemas en servilletas.

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¡SAL A LA PIZARRA!

HAZ LO QUE NUNCA HAS HECHO Y VERÁS LO QUE NUNCA HAS VISTO.

Cuando era pequeña me daba mucha vergüenza salir a la pizarra y solo levantaba la mano cuando veía otra arriba.

Mi cabeza estaba llena de sueños y de tizas de colores que se quedaban en mis bolsillos.

Tenía miedo a todo y me agarraba a cuerdas en mundos ideales de príncipes azules que me rescatarían. Esas cuerdas se convertirían durante muchos años en sogas de creencias limitantes y cierta dependencia emocional.

Con esas tizas llenas de experiencias comencé a dibujar un mundo de letras y pensamientos donde yo era la que levantaba la primera la mano, no una, sino todas las manos metafóricas que posee una persona.

Y comencé a escribir(me) de todas las formas posibles.

Tuve el honor de cruzarme en esta vida con muchos “maestros” que a través de experiencias maravillosas y dolorosas me hicieron dejar atrás las viejas narrativas llegando a todas las raíces de mis semillas. Un gran maestro, un microorganismo de cuatrocientos nanómetros llamado covid-19, me ha enseñado lecciones grandiosas dentro y fuera del hospital. Ese aprendizaje conforma ya una inmunidad que llevaré hasta el fin de mis días.

Casi treinta años después ha llegado el príncipe que esperaba en forma de espejo y con guantes de boxeo.

No es un príncipe. Es una princesa. Soy yo.

Hoy salgo a la pizarra para ECHAR MIS POEMAS A VOLAR.

Ha sido un parto rápido y lleno de amenazas de aborto víricas que han hecho más fuerte el mensaje.

No dejéis de decir “te quiero” y “gracias” cada día, aceptad, perdonad a los demás y a vosotros mismos pero sobre todo no paréis de escribir bonito el libro más importante: VUESTRA VIDA.

Bienvenidos a mi mundo de chinchetas.

GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTÁIS EN ESTE LIBRO.

 

 

LA MEMORIA DE LAS RODILLAS.

Es muy fácil ser feliz a gatas.

Lo difícil es sostener tanta mentira en pié

y depender de columnas al azar

que la confianza construye 

entre mis piernas.

Lo malo es que cuando las abres

se me olvida que no soy un gato.

Pero nadie te clavó las uñas

con tanto corazón.

 

Nea Thea.

 

 

MERAKI TANTTAK

Sigues deshaciendo nudos en mi estómago con la propina de tus labios.

No sirve de nada que esconda los ojos tras el telón del olvido ya que no hay vida suficiente para el destierro de tu mirada.

No voy a parar de regarte a besos y lágrimas de ida y vuelta mientras tus encantos pasen lista en cada sol.

No volverás a ver mi universo de sillas vacías, migas y moscas en la mesa.

Solo quiero recordarte así: reventándonos a versos, un poema en cada estrella y un pedacito de nosotros en cada una de ellas.

Mientras no se apague esta vela siempre seré tu luna llena.

 

Nea Thea.

 

LA MONEDA QUE IMPORTA.

Hoy he visto la moneda que realmente importa, la que paga todo.

En un triste suceso he visto una metáfora maravillosa, una fábula en toda regla.

Y muy resumido, es la siguiente: personas adineradas que paradójicamente cuando se ponen enfermos acuden a la sanidad PÚBLICA porque la prefieren, confían en ella.

La más adinerada de todas fallece a pesar de todos nuestros esfuerzos, que créanme, son del 200%. Fallece SOLA, sin la oportunidad de ver a sus seres queridos, sin la oportunidad de ofrecerle un velatorio y con una incineración obligada.

Fallece, sí, y en poco más de diez minutos tras cortarse el cordón umbilical de la vida la prioridad es que el personal de limpieza y administrativo habilite la habitación para acoger a otra persona más.

Los que lo presenciamos podemos llorar, pero poco, porque no hay tiempo, porque las gafas del epi se empañan pero no lo suficiente para ver las cosas más claras que nunca.

Hoy he confirmado que la moneda que paga todo es la salud y que el enemigo no entiende de cartera ni cuentas bancarias.

Buen momento para medir la verdadera riqueza.

 

Nea Thea.

 

EL VIRUS DE LA POESÍA

Dice la tan sobada frase de Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro. Será por aquello de que las personas, en contra del resto de animales, somos muy dadas a dispersarnos con intangibles como el futuro y el pasado. Será porque a casi todos los humanos nos asusta el abismo del presente. Será porque casi siempre nos es más tentador flagelarnos con el látigo de la nostalgia o del lamento, y atiborrarnos del inocuo aire del porvenir.

Por eso hoy, en el día mundial de la poesía, el día de la consagración de la primavera, este día que va a ser uno más o uno menos, según se mire, entre dos estados de alarma, me gustaría reivindicar la Poesía como un virus cargado de presente.

De un presente lúcido que nos cargue las baterías de plenitud en los días de rima consonante; de un presente audaz que nos dé un respiro en los de rima asonante; de un presente astuto que nos enseñe a proyectarnos, en las ventanas teñidas de horizonte, las jornadas de rima cautiva; de un presente disparatado que nos arranque una carcajada enajenada en los ratos de rima insoportable; de un presente reposado que nos enseñe a mirarnos en el espejo y a resoplar en los de instantes de rima gemela; de un presente autocrítico que nos recluya en el cuarto de pensar, para contar hasta un millón, en los días de rima cruzada; de un presente sosegado que nos permita hiperventilar en los momentos de rima continua; de un presente amoroso que nos invite a acariciarnos con la mirada en los paréntesis de rima abrazada; de un presente comprensivo que nos enseñe a tolerar, y a que nos toleren, los versos sueltos de los días de rima tirante; de un presente valiente que nos aliente a llorar sin complejos, a nutrirnos de nuestra vulnerabilidad y de la fortaleza de los demás, en los días nublados de arritmia total; de un presente entregado que nos enseñe a acariciar el pelo a nuestros seres queridos, aunque sea virtualmente, los días de rima trenzada.

Un virus cargado de presentes que nos contagie y nos quite el miedo a darnos el gustazo de abrir un libro por cualquier página, en busca de un seguro azar, y encontrarnos meditada o aleatoriamente con versos.

Un virus que nos permita darnos cuenta de que no tenemos a mano mejor regalo que nuestro presente. Un virus que nos inocule la convicción de que cualquier tiempo presente siempre es el mejor, por más que a veces sea arena negra e inaprehensible lo que discurre entre nuestros dedos temblorosos.


Un virus cargado de presente que Kavafis, Szymborska, San Juan de la Cruz, nuestro inefable familiar, nuestro leal amigo, nuestro mejor enemigo, nuestro perfecto desconocido, o quienes demonios les plazca nos lo contagie, sin juicio ni precaución previa, cual murciélago chino.

Un virus infeccioso y letal en su vitalidad para el que no se patentará vacuna, se concebirá cura, ni nacerá maldito dios que lo erradique.

POR CARLOS RODRIGO.

https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-carlos-rodrigo-mundial-poesia-virus-cargado-presente-202003201238_noticia.html

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