La chica de los poemas en servilletas.

EL ECO DE LOS ANGELES.

Me exprimieron hasta dejar mi ilusión muda.


Me dejaron los pulmones amargos y encharcados de palabras muertas
en el pecho.


Me metieron en una jaula y cuando pude salir había olvidado volar.

Me convencieron de que los espejos jugaban al escondite conmigo.


Pero nadie pudo callar mis manos.
Nunca pudieron y nunca podrán.

Nea Thea.

4 comentarios

  1. Gonzalo.

    Muy bonito, tus versos ayudan a pasar las frías y largas noches de Varsovia.
    Siempre se puede aprender a volver a volar.
    Sigue así!!

  2. Power

    Nadie calla a nadie. Nadie puede callar a nadie. Me gusta mucho ese exprimir mucho las palabras.

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