Sigues deshaciendo nudos en mi estómago con la propina de tus labios.

No sirve de nada que esconda los ojos tras el telón del olvido ya que no hay vida suficiente para el destierro de tu mirada.

No voy a parar de regarte a besos y lágrimas de ida y vuelta mientras tus encantos pasen lista en cada sol.

No volverás a ver mi universo de sillas vacías, migas y moscas en la mesa.

Solo quiero recordarte así: reventándonos a versos, un poema en cada estrella y un pedacito de nosotros en cada una de ellas.

Mientras no se apague esta vela siempre seré tu luna llena.

 

Nea Thea.