Para mí
por haber unido
más trozos de vida
que huesos rotos
unió Frida.

Para mí
por rebañar
el silencio
y componer
un grito
de mi alegría.

Para mí
por apurar
la purpurina
de las sonrisas.

Para mí
por beber
tanta poesía
y despertar
con resaca
de la melodía
de esas cuerdas
que son
tus piernas
y las mías.

Para mí
que cuanto
más doy
me siento
menos vacía.

Para todos los que visten las palabras de domingo.

Nea Thea.